Corrupción campea en América Latina

Al concluir un recorrido por Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, los politólogos mexicanos, Jorge Castañeda, ex canciller, y Rubén Aguilar, ex secretario de Comunicación, valoraron la relación entre México y Centroamérica: de un lado, destacaron la importancia de la inversión privada mexicana en la región, por el otro, cuestionaron que se sigan cometiendo abusos contra los inmigrantes centroamericanos y que ¨México le haga el trabajo sucio a Estados Unidos¨.

En una amplia entrevista en el programa televisivo Esta Semana con el periodista Carlos Fernando Chamorro, Castañeda y Aguilar analizaron también la crisis de violencia que afecta a su país y el flagelo de la corrupción que sacude a muchas naciones de América Latina, con independencia de la orientación ideológica de los gobiernos. La buena noticia es que hay menos tolerancia hacia la corrupción y se está generando un vigoroso movimiento de protesta desde la sociedad civil.

Carlos F. Chamorro: Jorge, la última vez que estuviste en Nicaragua, hace siete años, hablamos en la competencia en América Latina entre una izquierda populista y una izquierda democrática. ¿Cómo se ve eso después de Chávez y con los escándalos de corrupción que afectan a gobiernos como los de Chile y Brasil?

Jorge Castañeda: Una de las características de la izquierda en América Latina es que, aunque existe esa división entre la izquierda populista, estatista, antiimperislista con ciertos rasgos autoritarios; y una izquierda globalizada, democrática, más abierta, y que ha tenido experiencia de gobiernos muy abiertas, es que tienen algo en común, (también con la derecha latinoamericana, a pesar de 30 años de democracia), y es la corrupción.

Vemos una corrupción desmedida en América Latina, con diferentes niveles: no es lo mismo Chile que Brasil, pero en Chile hay [corrupción]. Al mismo tiempo, hay una  sociedad civil latinoamericana que despierta, se pronuncia, y se moviliza contra una de las peores plagas de América Latina, la más constante, pero que siempre había sido aceptada con un grado de cinismo, y hoy ya no, lo que es un gran acontecimiento.

CFCh: ¿Cómo se sitúa México en ese panorama? Ustedes fueron protagonistas, con el presidente Fox, del inicio del desmontaje del régimen priísta de más de 70 años. Ahora el PRI regresó al poder después de dos gobiernos del PAN. Se crearon muchas expectativas sobre la construcción de nuevas instituciones en México.

Rubén Aguilar: Yo pienso que somos un país muy corrupto. La corrupción ha estado presente siempre. Es un atributo del PRI en particular. Ahora hay eventos muy graves que el presidente de la República no ha podido responder, como una casa de cien millones de pesos que le paga un constructor; al ministro de Hacienda otro constructor le paga otra casa, etc.

Lo que sí es nuevo es que la sociedad está enterada y no lo acepta. El presidente Peña es el más mal calificado en la historia de México: nunca ha tenido más del 40% de aceptación, lo que para México es muy grave, independientemente de que en América Latina otros estén peor.

En ese sentido -por presión de la sociedad- el Congreso acaba de aprobar el sistema nacional anticorrupción que va en la línea correcta, pero pasarán muchos años más para que ese sistema ayude a evitar la corrupción, y los que se corrompan vayan a la cárcel.

CFCh: Aunque es difícil identificar al modelo populista con una característica única, porque es muy distinto lo que ocurre en Venezuela, Ecuador o Nicaragua, éste tenía como eje el liderazgo del presidente Hugo Chávez, y el beneficio del boom de los precios del petróleo. ¿Qué pasa con la ausencia de Chávez, y con la caída de los precios del petróleo para la sostenibilidad de esos proyectos políticos?

JC: Tenía el dinero de Chávez, así como el aparato cubano de seguridad, el de inteligencia, así como los médicos y profesores cubanos que acompañaba al dinero de Chávez. Iban de la mano; ahora ambas han ido desapareciendo. Cuba no tiene la capacidad de hacer lo que hacía, ni tiene Nicolás Maduro el dinero ni el carisma que tenía Chávez.

Uno puede preguntarse si muchos esquemas –en particular el de Nicaragua- son viables sin el dinero venezolano. Lo mismo en El Salvador, donde ALBA Petróleos financió muchos años al FMLN como partido. Lo sigue financiando, y eso le permitió al FMLN ganar elecciones que quizás de otra manera no ganaría.

Es menor en el caso de Bolivia y Ecuador, pero también es cierto que en esos países, por razones propias, se les está acabando el dinero: el petróleo y otros comodities en Ecuador, y en Bolivia la soya y el gas.

Todo esto está creando una situación para gobiernos populistas de izquierda que gastaban mucho dinero porque lo tenían. Probablemente gastaban con un carácter más redistributivo que otros gobiernos. Eso hay que reconocerlo, pero lo esencial era el gasto, y si ya no hay dinero que gastar, eso planteará problemas muy serios a muchos gobiernos de América Latina, sean los más sensatos y prudentes –Chile, Uruguay, Brasil- o los populistas: Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Venezuela e incluso Argentina.

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CFCh: La particularidad de Nicaragua, aparte de la excesiva concentración de poder que reúne el presidente Ortega, su familia, que controla el Ejército, la Policía, es esta alianza funcional con el sector privado que se presenta como una alianza tripartita, recordando un poco las herencias del corporativismo en otras partes de América Latina. No sé si eso tendrá un  parentesco con la historia de México o de otros países. ¿Cómo se ve este modelo de Nicaragua?

RA: Visto desde México, me parece que hay una similitud entre el modelo que creó el PRI autoritario con lo que está ocurriendo en el modelo nicaragüense autoritario. No dictatorial, pero sí autoritario, en una franca imbricación entre la burguesía local y el gobierno, que impide que la burguesía local en directo acceda al poder, concediendo esa función a un grupo de profesionales, como sería el Frente Sandinista acá, a cambio de que ellos puedan hacer todos los negocios habidos y por haber, y luego la imbricación entre el gobierno y el capital. Es muy semejante al modelo del PRI…

CFCh: Con la diferencia que en el PRI no había reelección.

RA: Es correcto, no había reelección. Fue la dictadura perfecta que definió Vargas Llosa. El PRI como institución, cambiando, mientras que aquí es el mismo personaje (Ortega). Eso funciona por equis periodo, pero después atrofia la propia reproducción capitalista y empiezas a crecer a tasas mucho menores. Sólo la apertura total y el juego libre, permite mayor desarrollo en el mediano y largo plazo. Nicaragua está viviendo un periodo muy semejante al que vivió México en los años 40 y 50, con un PRI al mando, sin competencia alguna.

La violencia en México

CFCh: Primerto fue La masacre de los estudiantes de Ayotzinapa, después la fuga del ‘Chapo’ Guzmán, ahora el asesinato del periodista Espinoza… ¿está fuera de control la violencia en México?

JC: Es una situación paradójica, porque desde el 2012, la violencia medida en homicidios dolosos por cada 100,000 habitantes, ha venido descendiendo. El último año de Calderón empezó a descender, y los dos o tres primeros años de Peña Nieto ha seguido descendiendo, de tal manera que hoy hay menos violencia en México que el año pico que fue el 2010, y parte de 2011.

Por otro lado, las tragedias de violencia son mucho más espectaculares, por así decirlo, y tienen más repercusión. A los tres que mencionaste podríamos agregar el caso de Tlatlaya, donde el Ejército masacra a 22 civiles, reconocido ya, y el caso de Tanhuato, hace un par de meses, donde la Policía Federal tiene un ‘enfrentamiento’ dicen ellos, con narcos, donde mueren 42 ‘narcos’ y un policía. Como enfrentamiento no es muy creíble que digamos.

CFCh: Hay un movimiento ciudadano de reclamo que no ha cesado durante los últimos meses en protesta contra este tipo de hechos. ¿Es éste un tipo de fenómeno político nuevo?

RA: Sí es un fenómeno político nuevo en el sentido de que la sociedad está más informada que en cualquier otro momento de la historia del país, y eso seguirá siendo una constante de la realidad mexicana. De otro lado, hay más conciencia de la ciudadanía. Hay mucho menos control del aparato estatal con respecto a la opinión ciudadana.

En ese sentido, también es un elemento nuevo de la vida mexicana. Los políticos de México podían hacer muchas cosas -como lo de Tlatlaya o lo de Tanhuato- y nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando. Hoy todo se sabe, y esa es una nueva realidad en el país.

CFCh: Cuando Peña Nieto asumió la presidencia, aparte de las interrogantes sobre cómo sería el retorno del PRI al poder, pareció que tenía voluntad de hacer reformas y de concertar políticamente con las otras fuerzas. Así fue su primer año de gobierno. ¿Qué pasó después?

JC: Pasó en primer lugar, que había debilidades intrínsecas en ese esquema de pacto con los otros dos partidos: la izquierda y el centro derecha, porque había que hacer concesiones a ambos para tener un consenso. No gobernar con mayoría, que hubiera sido la alternativa, y cuando terminan las reformas iniciales, resulta que se pagó muchísimo a cada uno de los dos partidos por su apoyo en reformas que no querían, y que ese costo fue muy elevado.

Lo segundo es que una cosa es la habilidad política que se necesitaba y que tuvo Peña para sacar adelante sus reformas en las cámaras, y otra es la capacidad de su gobierno de poner en práctica esas reformas en el momento oportuno, de la manera indicada.

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Ahí resultó que su equipo –y él mismo- tenían muchísima menos habilidad de lo que se esperaba, lo cual era previsible, porque todos vienen del Estado de México, que es el más rico y el más grande del país, es cierto, pero sigue siendo un Estado. Ninguno tenía ninguna experiencia de gobierno federal, y se nota.

CFCh: La fuga del ‘Chapo’ Guzmán, de alguna manera cuestiona la autoridad del Estado mexicano. Eso afecta directamente al presidente Peña Nieto, pero las protestas ciudadanas como las de Ayotzinapa y otras, apuntan a todos los partidos políticos.

RA: El segundo escape del ‘Chapo’ revela la fragilidad del sistema judicial y del sistema carcelario, y en conjunto, la debilidad del aparato de seguridad mexicano, y lo permeable a la corrupción que pueden ser esas estructuras. Ayotzinapa fue para el presidente Peña el fin de un periodo, y el arranque de otro, y no saben qué hacer. Es un gobierno que se sabe comunicar en el éxito, pero son incapaces de enfrentar las crisis, con lo que terminan haciendo las tragedias más grandes de lo que son.

La muerte de los 43 chicos es una tragedia brutal, pero a día de hoy, el presidente de la República no ha visitado la zona. Su estrategia de comunicación es un absurdo, y todo lo hace más complicado. Y como la gente está más informada, ya no puedes manejar la comunicación del gobierno con la sociedad sólo ignorando los problemas, pensando que se van a olvidar y van a ser resueltos.

Eso pasó en otro México. En el México de hoy eso ya no ocurre.

CFCh: Jorge, vos intentaste promover un movimiento político autónomo, una candidatura presidencial independiente en México que fue bloqueada por el sistema. Recurriste a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. ¿Es la partidocracia un muro que no se puede derribar en AL?

JC: En el caso de México, a pesar que, en efecto, a mí no me permitieron ser candidato independiente a la presidencia ene l 2006, y en el 2012 no hubo nadie, gracias en parte, a la lucha que yo di, y a la lucha que dieron otros, hoy en México ya es posible. Ya puede haber candidatos sin partido, a todos los niveles, y hace mes y medio, un candidato independiente ganó la gubernatura del Estado de Nuevo León, en el norte, que es donde se ubica la segunda ciudad industrial del país, que es Monterrey, y eso ha despertado muchas expectativas en México, que puede haber una candidatura independiente a la presidencia en el 2018, aprovechando el enorme descontento que hay con la partidocracia en México. Esto lo vemos también en otros países de AL. No el tema de las candidaturas independientes, porque en muchos está permitido, pero sí el hastío con un sistema que ya se ve disfuncional, que representó un gran paso adelante ante las dictaduras del pasado, pero que hoy en día, simplemente no responde a las aspiraciones de la gente.

México y Centroamérica

CFCh: ¿Cómo se ve Centroamérica desde México? Hace algunos años hubo muchas expectativas por iniciativas del Estado mexicano como el Plan Puebla Panamá. Ahora, pareciera que el sector privado ha tomado la iniciativa y tiene mucha presencia en la región. En Nicaragua, la presencia de grandes grupos económicos mexicanos como América Móvil (Claro) y Cemex; o las inversiones recientes de SuKarne y Lala.

JC: Eso tiene mucho de positivo, porque lo que sucedía en los años 80 y 90, es que el gobierno mexicano tomaba muchas iniciativas sin el respaldo del sector privado, y sin el respaldo de la sociedad mexicana. Ahora es un poco al revés, pero los fundamentos ahí están para que quizás más adelante, el Estado mexicano vuelva a una postura proactiva en Centroamérica.

El problema es que el Estado mexicano no tiene dinero, y la política exterior mexicana en Centroamérica tiene sentido si hay dinero para cooperación, inversión, y para actividades como becas de centroamericanos en México, una proyección cultural mexicana mucho más activa. Falta tiempo para que esto ocurra, pero al menos se están sentando las bases, a través de una inversión privada en Centroamérica para que con el tiempo, pueda haber una más activa política de Estado mexicana en la región.

CFCh: La migración de los ciudadanos del triángulo norte de Centroamérica hacia Estados Unidos, pasando por México, ha generado muchas denuncias sobre graves abusos de derechos humanos. En algún momento el Estado mexicano reaccionó ante estos hechos. ¿Hay alguna política efectiva al respecto, o siguen ocurriendo abusos?

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RA: Siguen ocurriendo, y es una vergüenza como mexicano que así sea; que nuestras policías, que el aparato de migración mexicano sea tan corrupto. Es un violador sistemático de los derechos humanos en términos generales.

Este año en particular, por una decisión del gobierno de México, por un compromiso con el de Estados Unidos, estamos haciendo el trabajo sucio de los EE. UU. En los primeros seis meses del año, nosotros hemos detenido a más centroamericanos que Estados Unidos. El doble, y eso como mexicano me avergüenza.

Lo que deberíamos facilitar como estado es que pasen los centroamericanos que quieren ir a Estados Unidos. Si los americanos no los quieren dejar entrar, ese es otro problema. Facilitar el tránsito por nuestro territorio, para evitar las violaciones y la vejación que sufren los centroamericanos al pasar por nuestro territorio.

JC: Sobre ese punto, que es muy importante, hay que agregar un elemento político: México ‘le quitó el tapete’ a los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras en su negociación con EE. UU. en torno al tema de los niños no acompañados y al tema de los migrantes en general.

Hasta hace un año, estos tres gobiernos podían decirle a EE. UU.: tú tienes un problema con los niños. Yo tengo un problema de violencia, de inseguridad, de falta de oportunidades económicas: ayúdame tú, que yo te ayudo a ti, pero cuando México se mete en medio, ya los tres presidentes no tienen con qué negociar con Estados Unidos, porque dejaron de llegar los niños. Ahora EE. UU. puede decirles: ‘Busca ahora cómo resolver tus problemas. Yo ya no tengo un problema contigo’.

Deshielo entre Cuba y Estados Unidos

CFCh: ¿Cómo ven la evolución del deshielo entre Estados Unidos y Cuba; el impacto que esto puede tener en Cuba, y en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina?

JC: Para las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, la normalización impulsada entre los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, desplaza, suprime, un pequeño irritante, y digo pequeño, porque ahorita está de moda decir que este ha sido un gran factor irritante entre EU y AL durante los últimos 55 años, pero eso no es cierto.

Para empezar, durante buena parte de esos 55 años, en América Latina había gobiernos militares o gobiernos de derecha que estaban perfectamente contentos con ese ostracismo de Cuba, y en segundo lugar, cuando ya no era el caso, la verdad es que el tema de Cuba rara vez se planteaba en la relación bilateral entre Brasil y Estados Unidos, entre Colombia y Estados Unidos, o México y Estados Unidos.

Creo que es importante que desaparezca, además que puede traer consecuencias muy positivas, en cuanto a obligar a gobiernos latinoamericanos de izquierda a dejar de hacerse tontos frente la situación en Cuba, pero no pasa de eso.

Para Cuba es muy importante, pero al mismo tiempo, los efectos de la normalización con Estados Unidos, demorarán mucho para el cubano de a pie, porque se tiene que levantar el embargo, resolver todas las quejas y demandas de los cubanoamericanos sobre propiedades en Cuba.

Se tiene que establecer un Estado de Derecho en Cuba, que sea funcional para la economía de mercado. Ni mejor ni peor que otros, pero si quieres una economía de mercado, con inversión extranjera, con americanos que lleguen a comprar casas y terrenos en la playa, necesitas tener contratos, tener derechos de propiedad, y eso va a tardar mucho.

Yo creo que la apuesta de Raúl Castro es que, conforme se vaya hundiendo Venezuela, pueda saltarse él al otro témpano que está en Florida y agarrarse de eso para sobrevivir. No estoy seguro que el cálculo funcione.

CFCh: ¿Puede Cuba replicar la experiencia vietnamita, la experiencia china, en este contexto caribeño tropical?

RA: Es muy difícil. Aunque su condición de isla le puede permitir aislarse de ciertos elementos, e iniciar el gobierno un proceso bajo control político y abrir el mercado, como el caso de China y Vietnam, me parece que no están dadas las condiciones en el sentido de que Cuba, cuando ha intentado liberalizar los mercados, muy rápido hay quien toma el control de esas ramas de la economía, y rapidísimo vuelven echarse para atrás.

Tomaron otro camino con esto de los pequeños negocios, que es un intento de pequeña y mediana empresa, pero eso me parece que va a tardar mucho más tiempo, y no veo la posibilidad inmediata de que ocurra un fenómeno como el de China y el de Vietnam, con un control de un partido único y una apertura comercial. No lo veo así.

FUENTE://www.confidencial.com.ni/articulo/22594/corrupcion-campea-en-america-latina#sthash.SGy3F9kN.dpuf

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