Gerald Vásquez, el manifestante que murió como un guerrero

Gerald Vásquez, el manifestante que murió como un guerrero

La muerte de Gerald Vásquez, de un disparo en la cabeza cuando junto a decenas de protestantes sufrió un ataque armado en las trincheras de la Unan Managua, estuvo marcada por las redes sociales.

Horas antes del ataque, el 13 de julio, el joven publicó en su Facebook que estaba dispuesto a morir como un guerrero.

Y horas después de que el joven perdiera la vida, la madrugada del 14 de julio, Yader Vásquez supo a través de las redes sociales que la persona acostada, bajo una cobija y a quien le cantaban el Himno Nacional en la iglesia Divina Misericordia, era su hijo.

El joven, un popular bailarín de folclor a quien mataron de un disparo en la cabeza, se había refugiado en la iglesia Divina Misericordia para protegerse de un ataque armado que comenzó el 13 de julio, en las trincheras de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (Unan).

Protestantes cargan el féretro de Gerald Vásquez, el bailarín que murió de un disparo en la cabeza. Foto: Bismarck Picado

El solo hecho de recordar las imágenes en las que aparece Gerald Vázquez agonizando, mientras sus compañeros le rezaban y le cantaban el Himno Nacional de Nicaragua dentro de la iglesia Divina Misericordia, hace que su padre -un hombre moreno de 39 años, con mirada profunda y aparentemente fuerte- se desplome de dolor.

Gerald Vázquez se había atrincherado en la Unan desde el siete de mayo, cuando un grupo de estudiantes se tomó las instalaciones de la universidad para protestar contra el Gobierno.

Aquel día, el joven (todavía de 19 años) salió de su casa sin el permiso de su padre y a pesar de que en un principio se sintió molesto con él, ahora Yader siente que su hijo es su mayor orgullo y un ejemplo para todos los nicaragüenses.

Antes de atrincherarse en la Unan, Gerald había estado en las barricadas de Monimbó. Su padre dice que se unió a las protestas desde el primer día por una sola razón: amaba Nicaragua y quería luchar para que en este país no hubiesen más violaciones a los derechos humanos.

Susana López, la madre de Gerald Vásquez, al despedirlo. Foto: Bismarck Picado

Su padre recuerda que un día lo encontró en la primera fila de las barricadas de Monimbó.

“Estaban como a una cuadra de donde estaban los antimotines, él siempre estaba al frente cada vez que lo iba a buscar. Yo le decía ‘Gerald, venite. Mirá cómo están de cerca (los policías)’, entonces él me decía: ‘No papá, yo quiero una Nicaragua libre’”, recuerda Yader Vásquez.

Tras casi seis meses de su muerte, Yader Vázquez mantiene firme la imagen de su hijo como un joven alegre que siempre tenía una sonrisa en el rostro, pese a las situaciones difíciles.

“Era un chavalo flaquito, pero con mucha fuerza de voluntad, tenía una sonrisa preciosa, era mi mejor amigo, era mi hermano, él si andaba un pan lo partía en dos para compartirlo con los que no tenían, nunca caminaba triste. Era un chavalo motivador, aunque pasaran muchas dificultades dentro de la universidad él llegaba las trincheras y les decía a sus compañeros que bailaran”, recuerda Yader Vásquez.

El sepelio de Gerald Vásquez estuvo acompañado por muchos de sus amigos. Foto: Bismarck Picado

Gerald Vásquez no clasificó en la carrera de ingeniería civil, su primera opción al entrar a la universidad, entonces para no perder el tiempo decidió quedar en la segunda elección: carrera técnica de la construcción.

Su plan, sin embargo, era cambiarse a la carrera de ingeniería, porque tenía muy buenas calificaciones, pero según su padre “las cosas no salen como uno quiere”.

“Él quería sacarnos adelante, ser ingeniero y hacernos una casa grande, llevar a su hermana en el bachillerato y vernos que no le trabajamos a nadie porque él nos iba ayudar, ese era su sueño desde chiquito”, relata su padre.

Cumpleaños en las trincheras

Gerald Vásquez cumplió sus 20 años en las trincheras de la Unan Managua, el 26 de mayo, y un día antes de morir dejó completamente claro del precio que podía pagar por el amor a su patria.

“Antes de morir, en su Facebook había puesto una foto con el mensaje ‘Moriré como un guerrero, no como un simple prisionero’ y esa frase se le hizo realidad, porque ahora no solo su familia, sino todos los que lo conocían lo miran como el chavalo con coraje, un chavalo con una fuerza y una decisión absoluta por ver a su Nicaragua libre”, resalta su padre.

Gerald Vásquez murió en la iglesia Divina Misericordia. Foto: Bismarck Picado

Yader Vásquez dice que su hijo era bastante tímido y que después de las protestas descubrió algo que no había conocido de él.

“Yo en los 20 años que tenía mi hijo nunca pude ver en él esa valentía con la que sus amigos lo describían, un chavalo flaquito y alegre, un ingeniero, alguien que iba a sacar a la familia adelante, pero que sus sueños fueron truncados”, expresa Yader Vásquez mientras la voz se le agudiza e intenta calmar su llanto.

Una infiltrada en la vela

Según el padre de Gerald, el día de la vela de su hijo una muchacha llegó a la vela diciendo que era novia de Gerald.

“Esa muchacha me la presentó su mamá diciendo que era la novia de Gerald, pero yo le dije que Gerald no tenía novia y después cuando Daniel Ortega estaba dando su discurso del repliegue en Masaya, la que supuestamente era novia de Gerald estaba en primera fila con la Juventud Sandinista”, relata.

La madre de Gerald Vásquez, Susana, durante el sepelio. Foto: Bismarck Picado

Esa joven que llegó a su casa, dice Yader Vasquez, era una impostora que quería aprovecharse de la situación para sacarles información.

“Lo que quería era buscar información sobre nosotros, también llegaron los del Minsa (Ministerio de Salud) varias veces, pero no los dejamos pasar, la Policía también vivía rodeando la casa”, detalla Vásquez.

El sepelio

Para Yader Vásquez y su esposa lo más difícil era despedirse de su hijo, pero el momento había llegado. Ese día, 16 de julio, ambos decidieron convertir el dolor que los invadía en coraje, en fuerza y en valentía para acompañar sin doblegarse el cuerpo de su hijo

Entre flores, gritos, aplausos, marimbas, morteros, banderas de Nicaragua y una multitudinaria manifestación, Gerald Vázquez fue acompañado hasta su última morada.

Al frente de la marcha fúnebre iba su madre, Susana López, quien cargaba un ramo de flores y gritaba: “Viva el chino, viva Gerald”.

La mujer vestía una camiseta azul y blanco que tenía escrita la leyenda: Que se rinda tu madre. Durante el recorrido, delante del féretro, López alzaba el brazo izquierdo y gritaba consignas en honor a su hijo.

Así quedó la iglesia Divina Misericordia tras el ataque armado. Foto: Bismarck Picado

“Hasta aquí llegaron sus sueños”, dijo López antes de despedirse para siempre de Gerald.

Detrás del coraje de la mujer durante el sepelio iban cientos de manifestantes y delante de ella siempre estuvo su esposo, quien resguardaba a sus otros hijos y le daba fuerzas a Susana López.

“Cuando la mamá de Gerald va gritando, yo voy adelante porque yo no quería que mi niño chiquito viera el dolor de su madre para que no quedara con un trauma. Nosotros decidimos que cuando saliéramos a enterrar a mi hijo íbamos a salir con la cabeza en alto, porque a Gerald no le hubiese gustado vernos doblegados ante nadie que no sea Dios, el dolor que teníamos nos dio el coraje para ir gritando ‘Gerald Vázquez’, porque yo dije que el Gobierno no nos iba a ver así arruinados porque ellos me quitaron lo que más quería (su hijo)”, dice Yader Vázquez, mientras se lleva las dos manos al rostro para secarse las lágrimas.

Recordar el sepelio de su hijo deja en silencio un buen tiempo a Yader Vásquez.

El hombre respira profundo, su miraba se pierde por unos minutos. Después, aprieta su cuerpo y con los ojos cerrados dice: “Gerald siempre será el niño de la Divina Misericordia, porque aunque tuviera 20 años, para mí él era un niño, pero eso no les importó a los que me lo mataron”.

Según Yader Váquez, tras la muerte de su hijo hubo muchas irregularidades. Asegura que en el centro de salud no les quisieron dar el acta de defunción mientras no presentaran una denuncia en la Policía Nacional, pero él dijo que no podía denunciar el caso ante quienes responsabiliza por la muerte de su hijo.

“Después fuimos a Medicina Legal, allí no nos querían entregar el cuerpo, cuando a mi hijo lo llevaron su cuerpo estaba bien y aún estando muerto me le hundieron los ojos y me le golpearon el rostro”, sostiene Vázquez.

Crimen en impunidad

Varios de los jóvenes que estuvieron atrincherados junto a Gerald Vázquez en la Unan Managua y que sobrevivieron al refugiarse en la Iglesia Divina Misericordia han sido encarcelados, acusados por terrorismo, secuestro, portación ilegal de armas, entre otros delitos.

La Fiscalía ha pedido que sean condenados a 20 años de prisión, pero por el asesinato de Gerald Vásquez ni siquiera existe una investigación por parte del Ministerio Público, según su padre.

“Justicia en Nicaragua no hay”, denuncia el padre de Gerald. “Lo que queda es una gran rabia en mi vida como padre, como nicaragüense, como amigo de las personas que también han sufrido” continúa Vázquez.

Según Vázquez, un grupo de personas quiso compensar el asesinato de su hijo entregándole una casa a su familia, pero él no la aceptó porque lo consideró una burla a la memoria de Gerald.

“A los días que me vine para Costa Rica me llamó mi esposa para decirme que la alcaldesa de Managua y los CPC del barrio nos andaban buscando para darnos una casa por el hijo caído que tuvimos, yo les dije que en mi casa no me recibieran a nadie del Gobierno”, comenta Yader Vásquez.

Desde el exilio, dice Yader Vásquez, jamás se resignará a la pérdida de su hijo y mantiene que seguirá luchado para que la muerte de Gerald no quede en la impunidad.

“A diario le pido fuerzas a Dios, le pido que guarde a Nicaragua y que con su sangre resguarde a mi familia, que guarde el dolor de cada uno de los que hemos perdido a nuestros seres queridos. Lo único que quiero es tener una vida normal, estar en mi casa, estar con mi familia y no andar huyendo como si fuera un delincuente”, asevera.

En su última morada, el féretro de Vásquez quedó cubierto con una bandera de  Nicaragua.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *