Ortega ofrece reconciliación y apunta a economía del gallo pinto

Ortega ofrece reconciliación y apunta a economía del gallo pinto

El dictador Daniel Ortega guardó silencio sobre los informes de organismos de derechos humanos internacionales, que señalan a su régimen como el responsable del peor baño de sangre en la historia nacional en tiempos de paz en su último discurso del año. Tampoco dijo ni una sola palabra respecto a la aprobación de la Nica Act, que establece duras sanciones políticas y económicas contra su régimen.

Con la excusa de ofrecer un mensaje de año nuevo, el dictador salió de su habitación y se plantó en la sala de conferencias de su residencia, ubicada en El Carmen, para dictar su último discurso del 2018, acuerpado por su esposa Rosario Murillo, Fidel Moreno, secretario general de la Alcaldía de Managua (sancionado con la Magnitsky) y por Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional.

Ortega recalcó, en par de oportunidades, que el camino a la paz es la “reconciliación”, y que el pueblo, a pesar de las dificultades que se avecinan en el 2019, sabrá “trabajar para salir adelante”. El dictador señaló que en el 2019 continuarán librando la batalla por la justicia y la paz, “convencido que ese objetivo tendrá que ser alcanzado” pese a ser un reto para la humanidad.

“Este es un pueblo heroico, valiente, que a pesar de las dificultades sabe trabajar, avanzar, abrir caminos donde se presentan obstáculos y es el reto que tenemos para 2019, seguir abriendo camino para que en ese nuevo camino avancemos con más velocidad, rapidez hacia las metas que tenemos”. expresó Ortega.

La economía del gallopinto

La represión oficial a las protestas cívicas contra el Gobierno dinamitaron esa relación privilegiada, revelando la fragilidad de la economía nacional, aseguró el economista José Luis Medal.

Cercado por las estadísticas que muestran el nuevo fracaso de su gestión económica, Daniel Ortega propuso semanas atrás  aplicar en el país la ‘economía del gallo pinto’, apelando a la creatividad y resistencia de los nicaragüenses para aguantar los embates de la debacle económica causada por él mismo.

El problema es que esa propuesta es una falacia, “un absurdo total, porque los impuestos no se recaudan del arroz y de los frijoles, que están exentos de tributos. Los impuestos se recaudan de la venta de televisores, de vehículos, del sector formal de la economía”, recuerda Medal.

Si bien es cierto “cerca del 50% de la población ya vive en la economía del gallo pinto, si no se venden vehículos –cuya venta se contrajo totalmente este año– si no funciona el sector formal de la economía, que es el que genera los ingresos fiscales que permiten que el Gobierno funcione, ¿cómo terminará cubriendo el Presupuesto?”, cuestionó el experto.

“Recordemos que el Gobierno ya adoptó ciertas medidas: redujo el Presupuesto, que es una medida contractiva de la economía, y los ingresos fiscales han bajado. Una economía del gallo pinto no genera ingresos fiscales para mantener la burocracia estatal”, remarcó.

Durante su último discurso Ortega señaló que “los retos son grandes, es cierto, nadie puede negarlo, pero los pueblos han demostrado que aun ante las mayores catástrofes, tragedias, los pueblos ahí van remontando”.

El dictador insistió en que Nicaragua ha avanzado a pesar de las dificultades, y señaló que es un pueblo de mucha fé, tenacidad, laborioso y creativo. “Esas virtudes, acompañadas del valor de la solidaridad, se convierten en una potencia en momentos como este, para retomar o abrir nuevos caminos, nuevas rutas para la paz, estabilidad y bienestar de familias”, afirmó.

Ortega se puso romántico, y recordó que su gobierno ha inaugurado muchas obras a pesar de las diferencias políticas e ideológicas. Se refirió sobre el proyecto de la carretera hacia Bluefields, y agregó que luego de que esté terminada edificarán un puerto para no depender en su totalidad de los ubicados en Costa Rica y Honduras.

“Tendremos nuestro propio puerto para exportar productos nicas y para importar productos de otras regiones y para importar insumos necesarios para desarrollar actividades económicas de nuestro país… y escuelas, puestos de salud, caminos, y calles adoquinadas que se siguen construyendo”, dijo el dictador en tono esperanzador.

Su mensaje de año nuevo culminó en una especie de culto a su personalidad. Todos aplaudiendo y luego tomándose de las manos cantando el himno de la alegría.

Confidencial

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