Familiares de nicaragüense condenado reaccionan felices ante noticia de Tribunal texano

Un gran suspiro en conjunto soltó la familia de Bernardo Tercero cuando vieron en la televisión nacional la noticia: el Tribunal de Apelaciones Criminales de Texas, en Estados Unidos, suspendió la ejecución de su familiar prevista para este miércoles.

Luisa Amanda Huete Torres, abuela materna del reo, estaba conmocionada en una silla plástica. Tenía los ojos vidriosos pero sin soltar lágrimas. Veía fijamente la pantalla que proyectaba a su nieto en una cabina telefónica de la cárcel Polunsky que alberga el temido Corredor de la Muerte. “Se nos ha quitado esa gran pesadilla, ¡y que esa pesadilla no vuelva!”, dijo la anciana de ochenta años con ímpetu, rompiendo el trance que le provocaba el insistente “última hora, última hora”.

Luisa Amanda se levantó al terminar el parte noticioso y buscó con desesperación por cada cuarto de la casa, en Posoltega, al hijo de Bernardo, Franklin. Apartaba a quien se le cruzara a su paso. Encontró al joven recluido en su pequeño taller de reparación de celulares. Franklin sudaba y reparaba un aparato erráticamente. En realidad era como que no lo hacía. Estaba nervioso. Sabía que a su padre le quedaban pocas horas de vida, en ese momento menos de 24 horas. Cuando la bisabuela se le lanzó encima para abrazarlo y ya con las lágrimas de fuera, Franklin por fin comprendió que la noticia que escuchó en el cuartito ardiente era verdad: su papá tenía otro chance en la vida. El reloj de la muerte se detenía para ellos.

“Ay mi amor, Dios escuchó todas las peticiones de nosotros”, le dijo Luisa Amanda a Franklin. “Ante este caso de frustración, esta ha sido la mejor noticia del mundo para mí. Estoy súper contento”, afirmó el hijo del reo.

El falso testimonio de la mexicana

La noticia de la suspensión de la ejecución la dieron los magistrados texanos, quienes tomaron la decisión después de que una de las personas que testificó contra Tercero reconoció que mintió durante el juicio, celebrado en el año 2000. La mujer que cometió falso testimonio, la mexicana Sylvia Cotera, confesó que la movieron sentimientos como la “furia”, el “dolor” y el “miedo” a meterse en problemas, según la nueva declaración presentada por los abogados de Tercero ante la corte.

El testimonio de Cotera da entender que mantenía algún tipo de relación con Tercero. Una noche, cuando estaban “solos en el cuarto” de la mexicana, el nicaragüense le contó a la mujer cómo sucedió el atraco de la lavandería en Houston, en el año 1997. La idea inicial era solo robar, pero el cliente Robert Berger intentó quitarle la pistola al ladrón. Durante el forcejeo “la pistola se disparó y el señor se murió”. “Él estaba muy traumatizado y asustado. Se sentía horrible (…) Él me dijo que fue un accidente muy triste”, dice la declaración de Cotera en poder de Confidencial.

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La mexicana dijo que no denunció a Tercero por miedo a que sus contactos con las autoridades le causaran prejuicio al ser indocumentada en Estados Unidos. Meses después de la revelación, el reo llamó a Cotera para pedirle dinero, pero ella se lo negó. Tercero la amenazó con quemar su departamento en Houston. “Yo no le hice caso porque Bernardo no era una persona que le diera a uno miedo”, describió la testigo.

Sin embargo, unos años después, mientras Cotera “estaba saliendo con otro nicaragüense”, unos detectives llegaron a interrogarla. Ya habían capturado a Tercero y la pena de muerte le había sido declarada. Según la mexicana, los oficiales le dijeron que Tercero la había involucrado en el robo afirmando que ella se había quedado con el dinero y la pistola homicida.

“Sentía mucho miedo, sentía que me iban a poner cargos, mandarme a la cárcel, y después deportarme, dejando a mis hijos solos”, dice la nueva declaración  de Cotera, quien agrega que deseaba hacerle daño a Tercero por haber mentido por el robo de la pistola y el dinero.

Ante la “furia y el pánico” que Cotera sentía sostuvo que mintió para hacerle “daño” a Tercero para que “sintiera dolor”. Al revisar su testimonio, la mexicana admitió que mintió. “Bernardo no me habló de la cantidad de dinero que robó ni que estaba enojado porque el señor tenía mucho dinero (Berger). Lo que dije sobre esas cosas en mi testimonio no era verdad”, se lee en la declaración que el abogado del reo, Walter C. Long, expuso a la corte texana.

Cotera declaró nuevamente el 23 de agosto de 2015, de acuerdo a la documentación presentada a la Corte de Texas. En el último párrafo de la declaración afirmó que Tercero le contó que jamás quiso asesinar a Berger, y que en el forcejeo que ambos sostuvieron la pistola se disparó. Cotera dijo que no declaró nada de esto por miedo a que la deportaran.

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Aunque El Tribunal de Apelaciones Criminales de Texas no estableció cuánto tiempo fue suspendida la ejecución, una de las abogadas del equipo de defensa de Tercero dijo a Confidencial  que al reo le concedido un recurso de hábeas corpus y se le remitió a un tribunal de primera instancia. “No hay manera de decir cuando vaya a suceder, pero por ahora no tiene fecha de ejecución y tiene que volver a la corte más abajo para que revise este nuevo argumento”, explicó una de las defensoras por correo electrónico.

“El juicio de Tercero representa un fracaso impactante en la parte del sistema de justicia, sobre todo cuando su vida está en la línea de muerte”, dijo Steven W. Hawkins, director ejecutivo de Amnistía Internacional. “No sólo es justo que se detenga esta ejecución, la pena de muerte debe ser abolida por completo. Este caso demuestra que el sistema de pena de muerte se rompe sin remedio, y este castigo cruel e inhumano debe terminar de una vez por todas”, sostuvo.

Familiares en vilo en Posoltega

El hijo y la mamá de Bernardo Tercero se funden en un abrazo al conocer la suspensión de la ejecución. Carlos Herrera/Confidencial

 

Vidal Tercero es tío del reo y cuestionó que la primera defensa de su sobrino fue pésima al ser asignada por el Estado. “Cualquier ser humano que haya cometido una falla, en cualquier parte del mundo, tiene derecho a una asistencia técnica y jurídica establecida por los tratados internacionales, de lo contrario es un proceso viciado”, aseguró el hombre.

La secretaria política del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Guadalupe Centeno, estuvo este martes en la casa de la abuela materna de Tercero. Aseguró que han apoyado “desde la parte política” a la familia, pero no especificó cuál fue su ayuda.

La tía del condenado, Berenanda Tercero Huete, afirmó que desde 2001 que su sobrino fue condenado algunos abogados estadounidenses llegaron esporádicamente a Posoltega. “Pero abogados de Nicaragua no”, acotó. Según ella, tampoco como familia tuvieron contacto con el cónsul de Nicaragua en Houston. “Solo a Bernardado que, dicen las noticias, lo visitó como más de veinte veces”, aseveró.

Ramón Eugenio Rodríguez, jurista y experto en derechos humanos, recordó que todo nicaragüense en el extranjero tiene derecho a la asistencia consular, como mandata el artículo 28 de la Constitución Política. “El estado tiene que coadyudar con la abogacía que tenga el ciudadano nicaragüense o ser más beligerante que ese defensor, porque está en sus manos que esa persona tenga un proceso judicial oportuno, y todas las garantías del proceso judicial”, explicó.

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La noticia de la suspensión de la ejecución contagió de júbilo a la calurosa ciudad de Posoltega. En la escuela Ricardo Morales Aviles —en la que Tercero estudió primaria y donde se conservan sus calificaciones en un libro de páginas amarillas—también se soltó un gran suspiro al oír que al coterráneo no le sería aplicada la inyección letal este miércoles. La profesora Modesta Zamora sintió más alegría en especial porque le dio clases al reo hace muchos años. “Yo me sentí muy contenta y alegre, porque nosotros estábamos creyendo en Dios y hemos estado ayunando”, expresó la docente.

En la casa de la abuela de Tercero los medios de comunicación se congregaron y la invocación a Dios redundó en cada declaración. “La suspensión de la ejecución era obra de Dios”, aseveró la madre del condenado, Lidya Tercero. “Estoy contenta, no lo esperábamos… fue parte de mi Diosito, tanto que le pedía y le rogaba. Y no solo yo sino muchas personas que se unieron al dolor de nosotros”, dijo la madre con la pesadumbre visible en el rostro.

La televisión siguió prendida en la casa de la abuela Luisa Amanda, siguiendo las noticias sobre su familiar en el Corredor de la Muerte. La señora vio cómo su patio se llenó de gente y exclamó: “Esto es mucho para mí”. Pero antes de soltarse en llanto agradeció: “Con esa linda notica que nos dieron no tengo con qué darle gracias a Dios, con que darle gracias a todos. ¡Miles gracias…! deseara tener alas para volar para ir a decirle a todo el mundo gracias”.

FUENTE://www.confidencial.com.ni/articulo/22773/quot-nos-han-quitado-una-gran-pesadilla-quot#sthash.75Q2w9F6.dpuf

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