Qué clase de inteligencia emocional tienen los trolls que los hace tan malvados

Las redes sociales han puesto al alcance de la gente común cosas antes reservadas a los formadores de opinión como los políticos, las celebridades o los periodistas. Ahora todo el mundo puede expresar sus ideas y hacerlas oír, verlas multiplicarse en shares y recibir likes. Y, también, exponerse a una cuota constante de odio que es la característica de un producto original de internet: los trolls.

Un estudio de las psicólogas australianas Natalie Sesta y Evita March analizó la conducta de 415 personas (36% varones, 63% mujeres y 1% no-binario, con un promedio de edad de 23 años) en busca de rasgos de personalidad asociables a sus comportamientos en línea. El trabajo reveló que la propensión a actuar como un troll predomina en los varones con sadismo y conducta antisocial. En la evaluación de sus emociones, los trolls mostraron alta empatía cognitiva (es decir, mucha capacidad para comprender lo que sienten otros) y baja empatía afectiva (incapacidad de internalizar y responder a esos sentimientos).

La investigación de las expertas de Federation University también estableció que los trolls son manipuladores magistrales del entorno cibernético y de las emociones de sus víctimas, una combinación explosiva en las redes sociales. No sólo están disponibles para atacar, sino que saben cómo hacerlo en cada plataforma y dónde es vulnerable el usuario.

 

Si los trolls manifiestan, con todo, una forma de empatía, ¿por qué son tan agresivos? Sesta y March explicaron que la empatía cognitiva, sin la afectiva y con la psicopatía, es una combinación que les permite entender que su víctima sufre, pero lejos de procesar esos sentimientos e internalizarlos, los observa desde fuera y puede reconocer que ha tocado al otro donde le duele.

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“Los resultados indican que cuando presentan alto el rasgo de la psicopatía, los trolls emplean una estrategia empática para anticipar y reconocer el sufrimiento emocional de sus víctimas, mientras que se abstienen de experimentar esas emociones negativas”, escribieron las autoras del trabajo.

Dado que la psicopatía se asocia con la búsqueda de la excitación y la impulsividad, es posible que “crear caos en línea sea una motivación central para el troll”. Como también poseen rasgos importantes de narcisismo y sadismo, no dañan por accidente sino de manera voluntaria, para herir y para sentirse la causa de la reacción del otro.

 Los trolls son manipuladores magistrales del entorno cibernético y de las emociones de sus víctimas, una combinación explosiva en las redes sociales.

Los resultados profundizan las líneas de un estudio previo, que Erin Buckels, de la Universidad de Manitoba, realizó en 2014. Allí la experta canadiense y sus colegas estudiaron a 1.200 personas y concluyeron que aquellos que se dedicaban a publicar comentarios crueles tienen los rasgos de la personalidad que se conocen como la tríada negra: narcisismo, maquiavelismo y psicopatía. Y una cuota alta de sadismo, agregó Buckels, que les permite ver sus actividades como un juego y la red como su parque de diversiones.

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